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8 thoughts on “ Balada De Las Cuatro Estaciones Y El Amor

  1. Las cuatro estaciones. Había una vez un hombre que tenía cuatro hijos. El hombre buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia.. El primer hijo fue en el invierno, el segundo en la primavera, el tercero en el verano y el hijo más joven en el otoño.
  2. Una emocionante historia basada en hechos reales sobre la memoria, el amor y la esperanza en medio del horror de Auschwitz. En septiembre de , la joven Ella llega prisionera al campo de concentración de Auschwitz, desde Francia.
  3. NACARID PORTAL ARRAEZ La escritora venezolana Nacarid Portal Arráez, es una periodista egresada de la Universidad Santa María, es locutora del programa radial Arte en la Ciudad, transmitido por Play FM , es fundadora del movimiento Acción Poética Caracas, a su corta edad ya ha escrito dos libros: el primero de ellos, La vida entre mis dedos y el más reciente, Amor a cuatro estaciones.
  4. Cuando se habla de estaciones en el matrimonio se habla de las etapas de la evolución en el amor, es decir, del crecimiento en el amor. Cuando nos ponemos a reflexionar sobre el amor, existe.
  5. Cuando se habla de estaciones en el matrimonio se habla de las etapas de la evolución en el amor, es decir, del crecimiento en el amor. Cuando nos ponemos a reflexionar sobre el amor, existe siempre un peligro: la idealización, tratándolo como si fuese una especie de ensueño, un cierto mito.
  6. Estaba hecha para las cosas maravillosas de la vida; de esas vidas que acaban sin que lamentes nada." Cuatro formas distintas de amar al amor, cuatro estaciones vitales, cuatro edades que el autor juega a entrelazar de forma deliciosa, me recordó a uno de esos libros de "escoge tu .
  7. El amor y las cuatro estaciones. Si estar enamorado es vivir la dislocación con el tiempo de otra persona, qué mejor representación de esa inmediatez imposible que estos reflejos desplazados, situados por Adriana Veyrat en el lecho de un mar desvanecido, entre flores sin aroma, junto a la nieve manchada de unas cartas «que no saben.

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